Silvio Rodríguez inició su actuación en el Liceu con 'Historia de las sillas' y siguió con temas emblemáticos como 'Ala de colibrí', en un recital que atrajo a casi 2.300 personas.
El ambiente del concierto se vio marcado por consignas del público, que animó con gritos como '¡Cuba sí, yankees no!' y '¡Viva Cuba, viva Fidel!', reflejando el activismo del cantautor.
El artista cubano no usó el kaláshnikov recibido en marzo para defender a Cuba, prefiriendo su guitarra, conocida como la 'máquina de matar fascistas', en el escenario del Liceu de Barcelona.
A pesar de manifestantes anticastristas en las cercanías, los asistentes disfrutaron de un recital profundamente emocional y político, destacando la conexión del cantor con su audiencia.
Rodríguez, considerado un ícono de la música latinoamericana, regresa a Barcelona una década después, reafirmando su legado y compromiso con la revolución cubana.
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