El ataque, ocurrido el 1 de septiembre a las 07:30, utilizó artefactos explosivos para dañar líneas de alta tensión, según Jan Redmann, ministro del Interior de Brandeburgo.
La subestación, ubicada a cinco kilómetros de la central térmica de Jänschwalde, registró breves interrupciones de servicio, pero el suministro eléctrico no se vio comprometido, informó 50Hertz.
Varios artefactos explosivos no detonados fueron hallados en el lugar, los cuales fueron desactivados por artificieros, según la Policía de Brandeburgo.
El incidente es investigado como un acto de sabotaje, con un enfoque en los motivos detrás del ataque que buscaba generar un cortocircuito en la red eléctrica.
Un día después, se reportó otro posible sabotaje en una subestación de Rommerskirchen, con fallos en instalaciones de RWE Power, aunque la estabilidad del suministro general no fue afectada.
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Esta historia se actualiza a medida que llega nueva cobertura. Primera publicación: 2 de septiembre de 2026.